Mostrando entradas con la etiqueta Insomnio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Insomnio. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de noviembre de 2012

Entre mis suspiros

Termino con la última palabra que sale de mis labios, apenas suena entre la oscuridad de la noche con lluvia y el silencio sonoro de tu respiración. Te he dicho más de mí de lo que debería, te he hablado más de lo que me he atrevido a escribir sobre la persona que soy. Atento contra mis adentros dejando de ocultar tantos secretos, sentimientos y estados. Sabes suficiente, lo necesario para saber cuándo debes quedarte y abrazarme con fuerzas o aguardar tras la puerta mientras me calmo. El Sábado pensé que harías lo mismo de siempre, no esperaba nada y tampoco me importaba pero entonces, sentí cómo me rodeaste y la  calidez de tus brazos la pude sentir fuerte, muy fuerte. No estoy segura de que me entiendas, en decir, a veces ni siquiera yo logro hacerlo. Pero cuando digo -te necesito- es porque realmente eso sucede, te necesito. No sé cómo, ni qué podrías hacer exactamente. Pero no cierres los ojos, no te duermas. Mantente alerta por ésta vez, cuida y vigila de éste insomnio que me agobia y no me suelta nunca. Dices que soy egoísta, debes levantarte temprano, lo sé, lo sé, pero olvida el tiempo y tus actividades, sólo quédate conmigo y no me dejes porque en verdad te necesito aquí conmigo, en éste instante, entre cada uno de mis suspiros. Tal vez decidí tomar más de tu confianza, no pude evitarlo, así pasó, así han sido las cosas. Intentaré moderarme, tú no puedes resolverme y eso me ha quedado claro porque concluyo, el insomnio no me deja dormir y aunque yo lo necesite y me obligue, simplemente no puedo. ¿Cómo hacer para que se vaya tu sueño? Yo no pude, tú tampoco y mi necesidad de ti muchísimo menos. Dices que son quejas, no lo eran, trataba de que pudieras abrir los ojos y es pasado, por ahora ya no importa porque así sucedió. Quiero que olvides cada palabra que pronuncié y cada sentimiento que te revelé, quiero que no lo recuerdes y quisiera que mientras estabas dentro de los sueños yo hubiera hablado con el aire, sola, sin que tú ni nadie pudiera oír, ni siquiera tu conciencia. Porque en la inmensidad de la noche, la mirada me quedó fija en el infinito, en dónde hay tanto que pareciera que no hay nada.

lunes, 7 de mayo de 2012

Mirada Violeta

Desde lo alto de la torre miraba el reflejo de la luna sobre la oscuridad del mar, la negrura de la noche llenaba con silencio cada centímetro y su cabeza todavía confundida se perdía en la lejanía y los brillos que cada movimiento del agua le mostraban.

Ya no recordaba su verdadero nombre, lo dejó ir sin resistirse porque ahora tenía miedo. No era la misma y todo se le marchitaba. No era joven, pero su largo cabello blanco y su esbelta y alta figura demostraban todo lo contrario. Mostraban a una princesa de apenas veinte años aunque sus ojos siempre lo negaran. La sabiduría poco o nada puede ocultarse.

Nunca se había enamorado realmente y la soledad como siempre, su mejor compañera y la luna, su única y verdadera amiga.

El ruido de las olas golpeando en las enormes rocas de la costa apagan sin remordimiento la prudencia del cielo azul oscuro y ella regresaba la vista a lo que sus ojos veían. Los años avanzaron sin anunciar nunca que el tiempo tenía consecuencia y su repentina mortalidad traía consigo a los siglos espirituales que ya habían transcurrido. El universo reveló a ella algunos de sus más grandes secretos pero uno a uno se disfrazaban de perplejidad y confusión.

Dejó pasar las horas, aún conservaba el mal hábito del insomnio y las pocas horas que acostumbraba de sueño. El sol mostró lentamente los primeros rayos de luz que auguraban el alba y que iluminaban su mirada perfecta y triste.